Benia llegó a la protectora tras ser rescatada de un criadero de lujo en el que les preocupaba más vender sus bebés que su estado físico y emocional. Benia llegó llena de suciedad y con el pelo totalmente enredado lo que le ha provocado una dermatitis, Además, tiene los dientes en muy mal estado, por lo que suponemos que tampoco se gastaban lo necesario en darle una buena alimentación.
Como consecuencia del trato recibido, Benia tiene mucha ansiedad y necesita contacto físico constante. Es una perra adorable que necesita olvidar lo mal que lo ha pasado en su vida.

