Becca vivía en un jardín donde probablemente fue abandonada por su familia. Llegó a la protectora tras ser recogida por una alimentadora porque tuvo un aborto y todos sus bebés nacieron muertos. En el veterinario, vimos que era una gata casera debido a su carácter tranquilo y cariñoso con el ser humano.

Está deseando volver a  tener un hogar donde recibir todos los mimos y el amor que necesita. Una casa que le haga olvidar lo que ha pasado en la calle y el dolor de la pérdida de sus bebés.

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