Serrana y sus hermanos perdieron a su mamá demasiado pronto. Vivían en la parcela de una casa, donde eran felices hasta que un día, su mamá no volvió. Ellos eran demasiado pequeños para salir adelante solos, por lo que vinieron a vivir a la protectora. Serrana es una gatita dulce y juguetona a la que le encanta que la llenen de mimos.

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