Abamia llegó a la protectora tras ser rescatada de un criadero de lujo en el que les preocupaba más vender sus bebés que su estado físico y emocional. Abamia llegó llena de suciedad y con los dientes en muy mal estado, por lo que suponemos que tampoco se gastaban lo necesario en darle una buena alimentación. Además tiene señales físicas de todas las camadas que ha tenido durante su vida.
Como consecuencia del trato recibido, Abamia tiene mucha ansiedad y necesita contacto físico constante. Es una perra adorable que necesita olvidar lo mal que lo ha pasado en su vida.


