Kale fue encontrado solito por una señora mientras buscaba comida en las afueras de un pueblo de Madrid. Esta señora lo recogió y lo llevó a su casa mientras pasábamos a buscarle. Parece el caso típico de último cachorro de una camada que sus dueños no pueden «colocar» y lo dejan en el campo a su suerte.
Es un cachorro muy dulce y cariñoso que está deseando encontrar un hogar que le haga olvidar lo mal que lo habrá pasado cuando se vio solo sin su mamá y hermanos.
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