Kiwi es un patito que nació con una deformidad en una de sus patitas. La persona que lo amadrinó y trajo al santuario, se hizo cargo de él porque el granjero que lo tenía lo iba a sacrificar porque no le era rentable. Sin embargo, tuvo la suerte de encontrarse con esta persona que se lo llevó a su casa, le llevó al veterinario y lo estuvo cuidando hasta que pudo venir al santuario. Ahora, Kiwi, vive en libertad junto con otros patos y pasa el día dándose chapuzones en la charca y picoteando entre la hierba.